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El Salmo 23 en medio de la crisis

Estas son semanas extraordinarias para toda la gente alrededor del mundo. Además del boletín de oración que sale cada lunes, hemos decidido mandar un segundo boletín, cada jueves, con un mensaje de ánimo de parte de nuestros líderes de Langham predicación. Esta semana Slavko Hadžić, nuestro coordinador regional del Sur de Europa, nos trae una mirada fresca en torno a un pasaje familiar:

Las autoridades en Bosnia y Herzegovina, donde vivo, han comenzado a reducir las restricciones. De todas formas, habrá consecuencias a largo plazo. Algunas personas han perdido familiares. Algunos han perdido sus trabajos. Las iglesias no han podido reunirse. Algunas personas están teniendo crisis de fe. ¿A dónde volteamos para encontrar seguridad en tiempos de incertidumbre? Encuentro consuelo en el Salmo 23.

Un pastor de ovejas realizando su trabajo. Foto de Ekrulila en Pexels

Sal 23:1-3. El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre.

Dios cuida de mi hoy, incluso en los tiempos inciertos del coronavirus. Extraño la naturaleza cuando estoy rodeado de los muros de mi casa. Tengo preocupaciones del futuro y la crisis económica que se está desarrollando. Al igual que David sabía que Dios cuidaría de él, así también experimentó paz en estos tiempos difíciles a través de la misma certeza.

Sal. 23:4. Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta.

Algunos años atrás, mi madre estaba pasando por dificultades en el hospital. Ello pensó que moriría antes del amanecer. La oscuridad la rodeó y ella sintió que estaba cayendo en ella. Comenzó a orar. De repente, sintió que haber caído en la palma de la mano de Dios. Después me contó que en ese momento todos sus miedos desaparecieron. Algunas veces pienso sobre lo que podría pasar si me contagió de coronavirus. ¿Qué sucedería si no hay ningún respirador disponible para mí? Es normal temer lo desconocido, pero yo me resguardo en la Palabra de Dios y sus promesas.

Sal 23:5. Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos. Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar.

Nuestros enemigos pueden ser cosas que trabajan en contra nuestra. El coronavirus es una de esas cosas. Desde que me convertí en un cristiano, mi vida no siempre ha sido fácil. Tuve cáncer dos veces así que resistí dificultosas quimioterapias y radiaciones. Pero sabía que incluso en esas situaciones Dios estaba conmigo. Él estaba presente en mi vida, bueno y misericordioso conmigo. Este conocimiento me dio paz, consuelo y seguridad.

Sal 23:6 La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del Señor

habitaré para siempre.

Esta es la seguridad que tengo como seguidor de Cristo: Pasaré la eternidad con Dios. No habrá muerte, dolor, pecado, guerra, ni desempleo – y tampoco coronavirus. Las reuniones públicas y celebraciones de adoración estarán permitidas y así lo alabaré durante la eternidad.

Que Dios te bendiga, manteniéndote fuerte y seguro en ÉL.

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